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jueves, 19 de julio de 2007

Abigail Marcet

"Gitano" fue su tarjeta de presentación. Con este tema consiguió el premio Autor Revelación, junto a Arturo Pérez Reverte, en la quinta edición de los Premios de la Música. Este tema que se incluía en la banda sonora de la que fue la primera incursión del bailarín Joaquín Cortés en el cine, formó parte de su primer disco Una parte de mi. Es en este en el que funde sus raíces el disco que acaba de lanzar, Cuatro.

Abigail Marcet nació el cuatro de julio de 1975 en Valladolid. Se crió en el gran teatro itinerante "Arniches" propiedad de sus padres. Descendiente de una familia de actores y cantaores, de casta le viene al galgo. Desde muy pequeña le gustó jugar con su hermano a ser cantante. Reconoce que cantaban durante horas y su pasión por la música le llevó a tocar el piano y componer sus propias canciones. Su ilusión se hizo realidad cuando pudo, con 25 años, sacar su primer disco. Después vendrían Alma enamorada, lleno de canciones de amor y desamor (no se pierdan "Si hay sueños hay caminos"), y Mi estrella, dedicado a su abuela Estrella en cuyas faldas creció.

Después de vender más de 200 000 copias de sus anteriores discos, Abigail Marcet vuelve con Cuatro, un trabajo en el que se nota la evolución de la artista pero sin cambiar su seña de identidad: letras escritas e interpretadas con el corazón.

sábado, 28 de abril de 2007

Belleza en televisión: Cambio Radical y Desnudas

Cambio radical y Desnudas. Dos formas de entender una realidad: la importancia de la imagen. Estamos en la sociedad de las imágenes. Cada día nos bombardean con miles de representaciones que evocan un mundo ideal y que, por tanto, no existe. Muchas veces no nos damos cuenta de que estamos siendo “atacados” por estas fábulas. Encontramos imágenes en los envases, en el periódico, en las revistas, en la televisión, en las marquesinas de los autobuses… Todas ellas ficciones o, si se prefiere, realidades trucadas que a base de repetirse se convierten en ejemplos a seguir y metas que alcanzar.



Aquí comienza la lucha por ser como la modelo de Nueva York o el chico del anuncio de colonias (perdón, perfumes). Aunque no seamos conscientes, aunque pongamos un mayor o menor empeño, luchamos por alcanzar ese ideal Si no es por nosotros mismos (en la mayoría de las ocasiones la razón no somos nosotros), lo hacemos por los demás, porque aquellos han entendido que eso es lo deseable. Y en este punto, hay dos salidas: atajar el problema o no considerar nuestro físico cómo tal.

Estas dos opciones son las que en estos instantes se ofrecen a espectadores insatisfechos con su imagen (y, si me permiten, con cierta dosis de exhibicionismo) en dos programas de la televisión española: Cambio Radical en Antenta 3 y Desnudas de Cuatro. El primero ofrece un “cambio de vida” fácil y sencillo: dos meses de separación de los tuyos, operaciones varias y tú vida es maravillosa (o, al menos, eso defiende su presentadora). En el programa de Cuatro, se busca que aquellas intrépidas que se sometan al “experimento” se den cuenta de que su cuerpo no es tan defectuoso cómo imaginan, que pueden sacarse partido con una blusa larga o una falda corta.


Dos programas que han abierto el debate sobre la conveniencia o no de decisiones drásticas (cómo puede ser una operación de estética) para conseguir un físico diez (o, lo que ahora, a 28 de abril de 2007, se considera un cuerpo espectacular). Sin embargo, no ha habido preguntas ni conclusiones sobre la importancia excesiva de la imagen en nuestros días. Debe ser que eso se da por hecho.