miércoles, 30 de julio de 2008

Cien tesoros en una caja de galletas


Los niños utilizan las cajas que los mayores desechan para crear sus mundos ideales. Con la del televisor se hacen una casa, quizá con un jardín en el que tomar el sol y, por qué no, disfrutar de una gran piscina, de esas que se iluminan por la noche. En ella juegan. También lo hizo, pero con su cámara Leica, Agustí Centelles, uno de los primeros fotoperiodistas españoles y del que se han encontrado cien instantáneas en una caja de galletas.

Fueron sus hijos, Octavi y Sergi, los que las hallaron. Todo fue a raíz de la petición del MNAC, que quería utilizar alguna fotografía de Centelles en una exposición que prepara sobre Barcelona. Poco esperaban encontrar. Se creía que todo lo que se conservaba de su obra eran aquellos negativos que exilió consigo al final de la Guerra Civil y que volvieron a España una vez muerto Franco, en 1976. Sin embargo, como en los juegos infantiles, una caja de galletas escondía el tesoro: cien fotografías desconocidas.

Las instantáneas recuperadas muestran acontecimientos sucedidos en el períodos que va desde la Segunda República a los años posteriores de la guerra. Fotografías familiares, de bombardeos, de personajes ilustres, en las que se retrata el alma de un tiempo convulso.

El hallazgo es significativo si se tiene en cuenta que recupera parte de la obra de uno de los mejores fotógrafos españoles. Se le bautizó como el "Capa español" ya que como él fue un periodista comprometido, implicado en la causa republicana y que centró su interés en el pueblo, en el sufrimiento de los inocentes.

martes, 29 de julio de 2008

Pudrirse siendo inocente


Ha pasado en prisión trece años por un delito que nunca cometió. Esto, que parece la promo de un telefilme de esos que apelan al corazón, es lo que ha padecido un hombre de Cádiz. Si no se pudrió, su ánimo sí que se pochó dentro de la celda en la que se le encerró a pesar de su inocencia. Y aun dice que cree en la Justicia... Será el síndrome de Estocolmo.

lunes, 28 de julio de 2008

Cuando cagar fue tener regularidad


La publicidad es tramposa. En su esfuerzo por vender mundos irreales (e irrealizables) no hace más que bautizar nuestras necesidades, para que no parezcan tan humanas; o para que pensemos que son más de las que atendemos diariamente. Porque el yogur con bífidus te ayuda a ser regular. Y el que no se utiliza esta palabreja para diferenciarse de la competencia, ¿no lo hace? Buen provecho.

sábado, 26 de julio de 2008

Vacío de palabras


Silencio. No hay palabras porque no puede ser explicado. ¿Quién, de nuevo, podría plantearse atrapar, torturar y matar a una persona como si de un animal se tratara? Y todo ello, cómo en un reality, seguido por millones de angustiadas personas a través de pantallas, altavoces u hojas. Alguien lo hizo. En ese momento se convirtió en algo (no encuentro la palabra) y dejó de ser humano.

lunes, 31 de marzo de 2008

¿Regreso?

Málaga. Viernes, 1:58 A.M. En algún lugar de la calle Navarro Ledesma, un hombre vestido de verde, calzado con botas altas, protegida su cabeza con un sombrero. Pasea por la acera. Lo hace montado en un caballo marrón, esbelto y, aparentemente, joven. ¿Han vuelto los bandoleros a la ciudad?

viernes, 28 de marzo de 2008

Recomenzando

Quizá no sea el mejor día, pero, tengo necesidad (no sé si ganas) de volver a escribir en este blog. Así que están todos invitados a la reinauguración de este sitio.

viernes, 3 de agosto de 2007

El olfato de los perros

Este sentido les ha ayudado a afianzar su amistad con el hombre, al que ayuda a seguir rastros de desaparecidos o a encontrar drogas y armamento. Lo último, nos llega desde Chile, donde un perro, Rex se llama, se ha convertido en el trabajador estrella de la eléctrica Chilectra gracias a la facilidad con la que detecta las averías.


El olfato es, junto al oído, el sentido más agudo de los canes. Todo gracias a que su membrana nasal mide de media unos 2 000 centímetros cuadrados, frente a los 165 centímetros de las personas. Cuanto más grande es el perro y su hocico más largo, mayor será su capacidad para detectar olores. A tener un mejor olfato que la mayoría de los mamíferos también ayuda el que sus cavidades nasales estén orientadas hacia el frente de tal forma que su campo olfatorio es más amplio.

Para estos animales es fundamental el sentido del olfato para relacionarse con su entorno; su nariz sería lo que para nosotros los ojos. Fíjese, si tiene perros, cómo cuando entra alguien extraño en casa, lo primero que hacen estos es olerlo. Cuando lo sacan a pasear, suele ir oliendo todos aquellos lugares en los que antes otro perro orinó. No es algo estúpido. De esta forma reconocen que ese territorio está marcado por otro perro que anteriormente dejó una huella olorosa. Si en los humanos es tan importante el sentido de la vista en el cortejo, en los perros es el olfato ya que los estímulos olorosos que desprende la hembra cuando está en celo es lo que despierta el apetito sexual del macho.

Pero este tema quería traerlo aquí porque el otro día paseando con mi perra, está se acercó a olisquear un contenedor de basura que olía precisamente a eso. Entonces pensé: si su sentido del olfato está más desarrollado que el nuestro, ¿cómo es posible que continúe oliendo el contenedor? ¿Será que aunque para nosotros ese olor es desagradable, para ellos no lo es? ¿Hay olores que les molestan o no les dan más sentido que el de guías en su camino por las calles?