
Conocemos un millón setecientas mil especies aunque se estima que pueden existir entre cinco y cien millones. Al día se calcula que desaparecen unas cien cuando el ritmo normal sería de dos o tres diarias. Lo preocupante, por tanto, no es la extinción de las especies que se trata de un proceso natural sino el ritmo acelerado con el que suceden. Estas se deben entre otras causas a: la destrucción de los hábitats por la tala de árboles, la explotación ganadera, la construcción de infraestructuras, etc. ;la contaminación y el cambio climático; la sobreexplotación de los recursos naturales; el aislamiento de las especies por distintas obras como carreteras, vallas o canales; y la introducción de especies exoticas que pueden competir con las autóctonas rompiendo de esta forma el equilibrio ecológico.
Y, ¿qué se puede hacer? Las acciones de conservación y protección del medio ambiente son vitales. Debería estabilizarse el crecimiento poblacional y los programas de recuperación y conservación de especies en peligro de extinción permite que algunas de estas salgan de la Lista Roja de amenaza. Es muy importante el consumo racional de energía y recursos, y a esto sí que podemos hacerlo todos mediante pequeños gestos cotidianos como cerrar el grifo cuando no se usa el agua o apagar las luces que no necesitamos. Todo esto para evitar que la sexta extinción se convierta en la "Tercera Extinción Global" como la que acaeció hace 245 millones de años y en la que desaparecieron el 90% de las especies.